Sanitizar o no sanitizar… he ahí el dilema

¿Estamos “sanitizando” correctamente en tiempos de COVID-19? 

Durante el último trimestre las ventas de material para «sanitizar» se han elevado. De manera implícita está la promesa que si usas determinado producto estarás protegiendo a tu familia… con tales implicaciones obviamente es fácil agregarlo a nuestro carrito de compras. Por cierto, es incorrecto usar la palabra sanitizar.

¿Qué producto es el mejor para desinfectar? 

La respuesta correcta depende de lo que quieres desinfectar, cómo, cuándo y dónde. Por ejemplo, para las manos, definitivamente es agua y jabón durante 20 segundos. Si estás fuera de tu casa, lo mejor sería usar alcohol en gel o líquido. 

Para desinfectar el piso es práctico (y más económico) usar una disolución de hipoclorito de sodio, llamado normalmente “cloro”. Aquí hay que tener cuidado, ya que algunas marcas vienen a distintas concentraciones. Lo mejor seguir las instrucciones de cada marca. Por ejemplo, la marca líder en Yucatán dice en su etiqueta que para desinfectar el piso se disuelva 80 mL del producto en 4.5 L de agua. Si la solución la hacemos más concentrada, vamos a tener en la casa más polvo de hipoclorito de sodio que el necesario, el cual puede causar alergias e irritar las vías respiratorias. Por el contrario, si usamos una concentración menor, no se está matando el 100% de los virus y bacterias que debería matar esta disolución. 

Otra opción común son las sales de amonio cuaternarias, suenan muy “químicas” pero, en pocas palabras y para fines prácticos, se trata de un tipo de jabón, por lo tanto, tiene muchos usos y es menos irritante que usar cloro, pero una vez más la concentración adecuada de esta sal es crucial. 

¿Qué cuidados debemos de tener al elegir un producto desinfectante? 

Definitivamente debemos tener cuidado en usar productos que efectivamente desinfecten de los virus. Si un producto no tiene la concentración que es necesaria para asegurar la desinfección, cuidado. Por ejemplo, ahora hay mucha venta de alcohol en gel, en verdad debemos de tener cuidado que este producto sea de calidad, producido por un laboratorio conocido y reconocido en el mercado. 

Alcohol en gel caseros  

Debemos de desconfiar de los productos hechos de manera casera e improvisada, porque nada nos asegura que tiene la concentración adecuada de alcohol etílico (70% mínimo) para librarnos del coronavirus. Incluso pueden ser fabricados con la mejor intención, pero puede ser que las personas que lo hacen no cuentan con el conocimiento y la experiencia necesaria. En este caso, una opción económica y segura es usar directamente el alcohol que venden en la farmacia o el super, se puede colocar en un “atomizador”, y así estamos garantizando que tendrá la concentración que declara el envase.  

Productos de origen desconocido 

Claro está que algunas personas carentes de principios éticos pueden aprovecharse de la situación y encontrarnos con productos que prácticamente sean agua pintada y aromatizada. Incluso, en el mejor de los casos, no necesariamente pueda tratarse de una falta de ética, sino una falta de conocimiento lo que llevaría a fabricar productos que no sean efectivos para desinfectar.

Reitero, tenemos que poner atención a la marca y origen de los productos desinfectantes que usamos, si ya existían antes de la pandemia, cuántos años lleva en el mercado y qué empresas lo comercializan. 

Productos desinfectantes base cloro 

Cualquier producto, que tenga cloro como producto activo de la desinfección, debe de estar en un recipiente que no deje pasar la luz, ¿la razón?, la luz deja inactivo al cloro y por lo tanto no estaría cumpliendo su función desinfectante. Esta desactivación a minutos de exposición al a la luz, por lo tanto, una vez preparada una solución de cloro para desinfectar el piso se debe usar inmediatamente, ya que en menos de media hora, si está expuesto a la luz, su poder desinfectante se verá reducido.  

Nunca mezcles dos productos desinfectantes 

Muchos productos tienen varios usos, está en nosotros escoger en qué usar cada uno, siempre y cuando no vayamos en contra de las precauciones que marca la etiqueta. Lo que sí es contraproducente es mezclar los productos. Algunas mezclas pueden producir gases muy desagradables o nocivos, o por otro lado, los productos anulan mutuamente su efectividad. 

Un ejemplo práctico

Nosotros en casa usamos el cloro para limpiar pisos, producto de sales de amonio cuaterna para desinfectar las bolsas y productos que traemos del súper, los zapatos al regresar o incluso la ropa, porque no decolora. Las verduras y frutas se rocían con una disolución de cloro al ingresar a la casa y posteriormente para comer se lavan con agua y se remojan 15 minutos en una disolución comercial de desinfectante de plata coloidal. Al estar en la calle y tocar cualquier cosa inmediatamente nos rociamos con un “atomizador” alcohol etílico líquido. El alcohol etílico también nos sirve para rociar las bolsas y empaques de toda la comida a domicilio que pedimos. Todo el dinero que recibimos o sacamos del cajero se desinfecta con cloro o alcohol o solución de sales de amonio.  

Para recordar 

  • Asegúrate de utilizar productos de calidad, investiga al fabricante y proveedor, evita los productos caseros.  
  • Usa cada producto para el fin que te convenga, nunca los mezcles. 
  • Prefiere el alcohol líquido del envase de la farmacia que algún alcohol en gel de dudosa procedencia. 
  • Para tus manos lo mejor será siempre el agua y jabón. 
  • Desinfecta tus manos cada que sea necesario. 
  • Evita a toda costa el uso del vocablo “sanitizar”  

Y en tu casa, escuela o trabajo, ¿Cómo desinfectan?

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