Una maestra millennial en tiempos de pandemia

Seguramente, en algún momento o lugar has escuchado frases como “educación a distancia” o “educación en línea” pero ¿realmente sabemos todo lo que implica? ¿será posible poner en práctica esta propuesta educativa?

Soy una docente frente a grupo que, como muchos colegas, he tenido que enfrentarme a esta nueva normalidad de ejercer labor docente mediante plataformas digitales especializadas en videoconferencias. Una forma de trabajar que, si bien es una forma de comunicación que tiene unos años en la vida digital, en las escuelas de nivel superior que ofertan formación para normalistas o áreas afines a la educación no es una competencia que se haya desarrollado más allá de lo elemental.

Clases en línea: Alumnos

¿Cuántas maestras no han sido llamadas espontáneamente “mamá” por alguno de sus alumnos?

Quizá para muchas personas esto de la educación online sea mucho mejor y más benéfico que ir de manera presencial a la escuela y pasarse horas tomando clases. Desde la perspectiva de los alumnos, el no tener que ir a soportar a compañeros que nos “caen mal” o que a lo mejor se burlan de nosotros, el no lidiar con horarios desajustados, horas “sándwich”, bullying, acoso y muchas otras cosas más que se viven en las escuelas de los diferentes niveles educativos. Pero también sé que esta nueva modalidad en la educación ha sido muy difícil para muchos estudiantes, el salón de clases es un refugio al cual acudían para recibir además de una educación recibían atención y cariño por parte de su maestra (¿cuántas maestras no han sido llamadas espontáneamente “mamá” por alguno de sus alumnos?), o qué decir del alimento de los desayunos escolares que, en muchos poblados, son en ocasiones la única comida que reciben en el día; o simplemente que ahora al no tener que ir a la escuela tienen que “ponerse” a trabajar en ocasiones a muy corta edad. Sin duda alguna, el Covid 19 vino para hacer un cambio en todos los aspectos de la vida del ser humano, y la educación no es la excepción.

Clases en línea: Docentes

Por su parte, los docentes hemos tenido que enfrentar la difícil tarea de enseñar a distancia, de buscar estrategias para que en casa los estudiantes aprendan algo nuevo o refuercen los conocimientos que ya tienen, de transmitir los conocimientos pedagógicos adecuados salvaguardando los derechos y bienestar integral de los alumnos, situaciones pedagógicas para las cuales no fuimos capacitados en las escuelas Normales. Estamos re-aprendiendo vertiginosamente cómo enseñar en tiempos de pandemia y, en el caso muy particular del nivel preescolar y primaria, preparándonos para cuando las clases ya sean presenciales, teniendo el cuidado necesario de encontrar el equilibrio entre proteger a nuestros alumnos a la par de poder ser siempre esas personas con quienes los niños y las niñas pueden contar.

Clases en línea: Padres y madres de familia

Ahora bien, la función sustantiva de la educación requiere de un porcentaje de compromiso y participación activa de los padres de familia, que será en mayor medida en los niveles básicos de la educación, desde inicial hasta secundaria.

¿Qué pasa con todas aquellas familias que no cuentan con los medios tecnológicos para cumplir con expectativas planeadas magistralmente por los docentes y autoridades? Y si tenemos claro que la educación para que sea de calidad debe y tiene que cumplir el binomio de equidad-inclusión, qué hay de los alumnos maya hablantes que asisten a escuelas del sistema indígena, con todos aquellos padres de familia que no saben leer y escribir para poder apoyar a sus hijos, con todas aquellas familias que tienen más de un hijo: ¿a quién le dan el dispositivo móvil para las tareas? Al de preescolar, al de primaria, al de secundaria, al de la prepa o el que está ya en carrera. Y cuidado con las tareas «para la casa», es decir, las que el docente pudiese dejar de tarea y que requiera nuevamente el uso de la computadora de la casa que comparte con la familia. A lo anterior, se añade el problema del sedentarismo que como bien dice la Nutrióloga Andrea Peniche «es el asesino silencioso», pues entre tanto las clases no sean en Kinect o Wii, seguramente tendremos a los niños sentados horas y horas frente a la computadora.

Entonces, ¿qué tenemos que hacer?

Tanto docentes y padres de familia, tenemos la responsabilidad enorme de hacer valer el derecho a la educación. Es fácil buscar excusas, pero en realidad lo que debemos buscar son soluciones.

Hoy les propongo a todos ustedes amigos lectores, que seamos más empáticos los unos con los otros, ponerse en la piel del otro antes de emitir un juicio o crítica. Comentarios de personas hacia los docentes como: “dichosos los maestros cobran su sueldo y no van a trabajar” “no hacen nada”, o en los casos de escuelas privadas,  “no voy a pagar la colegiatura de mi hijo, total ni le están dando clases”; o desde la contraparte: “los padres de familia son unos irresponsables” “no ayudan a sus hijos en las clases en línea” “lee los mensajes y me deja en visto” “no ha mandado ninguna tarea mi alumno”, solamente nos debilitan como sociedad, seamos positivos y fortifiquemos la escuela para beneficios de la niñez y juventud yucateca.

Por último, solo quiero decirte que si llegaste hasta aquí te lo agradezco, soy maestra y como yo, muchos maestros y servidores públicos hacemos lo mejor que podemos para poder llegar a cada uno de nuestros alumnos y enseñarles pero sobre todo coadyuvar en su formación como futuros ciudadanos de bien; si eres padre o madre de familia o ayudas a tus hermanos con sus tareas en línea, nuevamente ¡gracias! Trabajemos juntos para salir adelante.

Y tú ¿cómo afrontas esta pandemia?

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